DNC CONFIDENCIAS
Terapia del Desahogo
No existe mejor manera para
designar las confidencias que con la terapia del desahogo, puesto que, como ya
hemos dicho, es un proceso en el que la persona drena todas las frustraciones
de su vida en pareja en una forma sana, algo que sin lugar a dudas le servirá
para “quitarse un peso de encima”. Y es que hablar de los problemas,
compartirlos con alguien, es una terapia de ayuda que probablemente no
resorberá sus problemas amorosos pero si le ayudará a desahogarse. Los psicólogos basan su carrera escuchando a
sus clientes, prestando atención a todo lo que estás personas deseen contar y
dando recomendaciones de ser el caso.
Una práctica poco usada, al menos
en los países latinos, pero con efectos algo similares, es el uso de un diario.
Así vemos, sobre todo en películas, donde la protagonista vacía todo lo que le
ocurre día tras día en las páginas de un cuaderno, modalidad muy común en
países desarrollados en los que la escasa socialización entre las personas es
una realidad, de manera que muchas personas suelen llevar un diario. Su efecto
terapéutico también es significativo, pues permite drenar, y sus partidarios
suelen verlo como una solución ideal, fundamentalmente porque, aparte de las
páginas del diario, nadie más se entera de sus problemas. Pero cuando se trata
de un confidente de carne y hueso el beneficio puede ser mayor ya que este
puede brindarle sus propios análisis o conclusiones, consejos o
recomendaciones. No obstante, la terapia del desahogo en si reside en que
alguien escuche al que desea contar sus problemas.
Sobre todo, en el caso de las féminas, la simple necesidad de que alguien les oiga suele ser la premisa principal, es probable que la amiga que hace poco se casó se te acerque y en pocos minutos te ilustre todo lo que ha vivido con su pareja en las últimas semanas y que sin esperar comentarios de tu parte simplemente se despida. Son casos en los que ya la terapia del desahogo ha cumplido su función gracias a que has fungido como confidente.
Y es que el buen confidente nunca
interrumpe al confesor, le deja hablar, explayarse, desahogarse a sus anchas,
pues se trata de permitirle “echar para afuera” todo lo que le corroe, lo que
desea decir y aquí reside el problema con los amigos o familiares, estos se
preocupan por la gravedad de las confesiones e interrumpen al confesor por algo
que contó y con lo que abiertamente no están de acuerdo para cuestionar su
conducta y recomendarle que hacer (sin que el confesor lo haya solicitado) lo
que desnaturaliza la terapia como tal. No se puede negar que el confesor puede
ir pidiendo consejos, pero se debe esperar a que él los solicite, pues, como el
caso de muchas féminas, solo puede haber acudido a ti para que le oigas. Y es
aquí donde los amigos y familiares se cansan de ser confidentes pues se incomodan
de recomendar y aconsejar pero el confesor “sigue en la misma”, y es común
escucharles frases como “ya viene Gustavo a ponerme la cabeza loca con sus
problemas con Claudia”, “es que yo le huyo a María porque siempre viene con lo
mismo y uno le dice las cosas y no agarra consejo”, “Ya Carlos está llamando,
eso es para contarme de su esposa, pero yo no tengo tiempo para eso, estoy muy
ocupado”. Y ese es el problema con los familiares y amigos, tienen sus propias
vidas, sus propios problemas, asuntos que demandan su tiempo y para oír
confidencias queda muy poco.
Por esta razón, ha surgido DNC Confidencias, un grupo de personas que
de manera profesional está para oír lo que a bien tengas que contar sobre tus
asuntos amorosos y hacer las recomendaciones pertinentes si es lo que deseas.
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